..que si quieren fiesta!!

La cafetera hoy no tenía especial prisa, y tampoco ayer el hombre del tiempo especial gracia cuando dijo que la borrasca llegaba por el oeste y que el verano, al menos aquí, era algo más que intermitente. Así que he intentado deshollinar el gris de forma intencionada, y ha empezado a salir música por las esquinas de las paredes, y ha llegado un segundo café sin recordar qué hice desde el primero. No tiene especial importancia, lo sé, ni tampoco sé si es cierto lo que leí de como Lennon recibía las palabras y la música, como surgidas de un momento, impulsadas sin saber qué le llevaba a escribirlas, como un médium poseso. Y es que quizás tenga la música para el día gris, con la pausa conveniente, y quizás incluso recuerde cómo en primaria se mezclaban los colores de las témperas dando lugar a otros.. pero hoy sólo tengo palabras despistadas que limitan mi pecera, como si tuviese el quimicefa en mis manos para romper los muros de metacrilato, pero me faltaran el orden de los elementos que hiciera fisura en sus jodidos ángulos transparentes, como si a nowhere land le faltara sentido, como si este daltonismo fuera buscado, o como si echarte de menos no tuviese nada que ver con quererte cuando sé que si..
This is major Tom to ground control
Im stepping through the door
and Im floating in a most peculiar way
and the stars look very different today.
For here
am I sitting in a tin can
far above the world
planet earth is blue
and theres nothing I can do.
Space Oddity. Bowie
Que no, que no era Marte, sólo un trozo de mar, una cerveza verde, y un naranja rociando todo lo demás. Y qué más daba si me sentía un marciano, si me salían de la cabeza espirales preocupadas que giraban en su cinta de Moebius, si estaba callado o qué coño me decía. Eso era lo de menos. Porque entonces empequeñecí, y me escurrí de la silla, y me acomodé en la primera fila de aquel cesped descalzo desde donde se relativizaban los ceños, donde callaban por absurdos mientras yo, ya era más y más pequeño.. desde aquella escotilla donde las medidas deliraban a distinta gravedad.. Hay lugares así.
Olía a café molido y a tarde de pasos en calcetines de invierno. La forma entretenida de llover en los cristales convertía en hogar el calor interno de sus paredes. Definía las pausas de todo lo que hacía con una cadencia involuntaria y apetecible, alimentada por una ausencia de tiempo, de prisa y de planes.
En mi claridad estás aunque no puedas verte, aunque no pueda contarte los rugosos deseos de tacto que llevan tu nombre como luciérnagas mudas en la boca del apetito, y como el radio de luz de una vela en oscuro que palpa a la vez que reconoce en torpes pasos despejadas dudas lo sé, sé que no te puedes ver, y sé que no te puedo contar lo cerca que está lo lejos desde donde destellas.
Salgo del portal y me paro. Me pongo un cigarro en la boca y un casco en cada oreja. Enciendo el mp3 y le doy al botón que pasa canciones, una, dos, tres y dejo de contar, que suene la que toque después de parar de pulsar sin ver.. Un acorde y el primer paso.